Y es un día de tonos grises también. No entiendo esas lluvias que hacen acto de presencia sin un día nublado, es como si no se dieran las circunstancias adecuadas, la atmósfera correcta para que comience a llover. Pero hoy no. Hoy es un día perfecto. Perfecto para prestar atención, para escuchar el golpeteo de las gotas contra los cristales, los edificios, las personas...
Algunos las rehuyen, como gatos encogidos tratando que el agua les roce lo menos posible. Yo no. Me encanta. Me han ofrecido cobijo bajo un paraguas. Lo he rechazado. Para qué lo necesito? Me encanta la lluvia, no lo sabes? Si prestas bastante atención, los sonidos se multiplican, la lluvia hace que se borre todo el ruido de fondo, conversaciones intrascendentes, y te lleguen nítidos otros muchos sonidos. Lo llamo un silencio selectivo. La lluvia lava todo aquello que se deja ser arrastrado, incluídas las palabras o sonidos sin importancia.
Me encanta la lluvia. Me siento ante el teclado, y empiezo a pensar en el balance de hoy, el poco trabajo, los artículos que me he leído, la compra para la excursión, las croquetas que he hecho para el fin de semana... Pronto mi mente se calla, arrastrados esos pensamientos de nuevo por esas finas gotas que repiquetean contra el cristal de mi ventana. Pienso en Septiembre, en la vuelta al trabajo, a ver a mis padres, amigos, las bodas que tengo por delante. Tac, Tac, Tac. De nuevo ese sonido erosiona mis ideas. Esas minúsculas chispas de agua resbalando delante mío. Las miro. Joder como se parece nuestra vida a una minúscula gota de agua. Azarosa, dueños de nosotros mismos, caminamos por la vida hasta que la fuerza de la gravedad nos empuja hacia abajo. Nos resistimos. No queremos caer. Veo como las gotas resbalan por el cristal, cada una de forma diferente, guiadas por esa misma fuerza. Por las microscópicas imperfecciones del cristal y la tensión superficial que ello provoca, que hace que cada una recorra diferente camino, deslizándose. Cuantás fuerzas juegan con nuestra vida así? De cuantás fuerzas contamos nosotros para guiar nuestro camino?
Seguiría hablando, pero sabéis qué es lo mejor de todo??
Al final la lluvia arrastró también éstos y otros pensamientos, las minúsculas gotitas barrieron con toda opción de ideas, que se guardarán para siempre en mi recuerdo mas no en mi memoria. Es mejor así, hay cosas que no son para pensar, se disfrutan y punto. Me encanta la lluvia. Besos a todos!

