
Un poco de historia de los Redondo. Cuando era pequeño, todos los domingos había chocolate caliente para desayunar. Y no un chocolate cualquiera no. Mi madre se curraba un superchocolate negro a la taza bien espesito, increíblemente bueno. Para acompañar al chocolate nos teníamos que turnar César y yo el acercarnos a la churrería que había a 30 metros de mi casa y pedir 100 ptas o 200 ptas de churros (para que veáis de que tiempos os hablo). Claro, que todo eso fue antes que César descubriera sus superpoderes de coaccionar a las personas y su "Si no vas tú a por los churros, no los comemos, y a mi me da igual". Con lo cual a mi me tocaba hacer los viajecitos para que tomasemos todos esa maravilla de desayuno, que para eso era domingo!
Ayer era domingo. Y pensamos que lo mejor era hacer un chocolatito caliente de desayuno y freír pan para acompañar (a falta de churros o porras, ya sabéis). Pues a la tarea!!! Las onzas de chocolate a la cazuela, un par de cucharadas de Colacao para que espese (gracias mamá por los trucos), un poco de azúcar para evitar que esté demasiado agrio, y... Voilá!!! Nos preparamos un desayuno de campeonato para pasar tranquilamente el domingo...
El resto del día como llovía, y yo seguía moqueando bastante (aunque sin fiebre), estuvimos en casa viendo 3 películas (más yo una cuarta que me vi a las 8 de la mañana). En fin, muchos besos a todos!!!!
1 comentario:
Juas juas juas...
Salgo en otro post!!!!!!!
Toma!!!
Deberías dedicar un post entero a mis múltiples superpoderes de villano de panfleto, que se cuentan por cienes y cienes...
Buaa ha ha haaaaaa!!!!
UN BESICO!
Publicar un comentario